Detectan una microalga tóxica por primera vez en la costa valenciana

Un equipo de investigadores de la Universidad de Alicante ha detectado por primera vez en aguas del Mediterráneo peninsular la presencia de una microalga productora de toxinas, localizada en el litoral de Dénia y Jávea, al norte de la provincia de Alicante. El hallazgo supone la primera confirmación del género Gambierdiscus en la costa mediterránea española, según el estudio desarrollado por el Instituto Multidisciplinar para el Estudio del Medio Ramón Margalef (IMEM), en colaboración con la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria.

La especie identificada es Gambierdiscus australes, un dinoflagelado marino capaz de producir ciguatoxinas, responsables de la ciguatera, una intoxicación alimentaria asociada al consumo de peces que han acumulado estas sustancias. La detección se produjo durante los muestreos rutinarios de fitoplancton que realiza el Laboratorio Marino UA-Dénia, a partir de dos campañas llevadas a cabo en marzo y septiembre de 2023 en 12 estaciones distribuidas en seis zonas del litoral.

Los resultados muestran que la microalga estuvo presente en el 75 % de las muestras de marzo y en el 100 % de las de septiembre, con concentraciones de entre 20 y 140 células por litro. Pese a la relevancia científica del hallazgo, el investigador principal, César Bordehore, profesor de Ecología de la UA, ha subrayado que el consumidor puede estar tranquilo, ya que las concentraciones detectadas no son alarmantes y la especie encontrada no figura entre las más tóxicas del género.

Además, los expertos recuerdan que existen controles sanitarios y análisis preventivos que impiden la comercialización de pescado con niveles peligrosos de toxinas, lo que garantiza la seguridad alimentaria. Según los investigadores, la aparición de este género de microalgas podría estar relacionada con el aumento de la temperatura del mar, que facilita la expansión de especies propias de aguas más cálidas.

El estudio pone de relieve la importancia de los programas de seguimiento a largo plazo, ya que desde 2010 el equipo analiza más de 40 kilómetros del litoral norte de Alicante, constatando que hace apenas 15 años Gambierdiscus no estaba presente en la zona. La investigación se enmarca en el proyecto OBSERMAR-CV, financiado por el programa Thinkinazul con fondos del Ministerio de Ciencia e Innovación, la Unión Europea Next Generation y la Generalitat Valenciana, y refuerza la necesidad de mantener una vigilancia científica continua para anticipar posibles riesgos ambientales.

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