El desplome electoral del PSOE en Extremadura, donde los socialistas han perdido 10 escaños y 14 puntos porcentuales, ha encendido todas las alarmas entre los alcaldes del PSPV-PSOE en la Comunitat Valenciana. El temor compartido es claro: que el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, opte por hacer coincidir las elecciones generales con las municipales de 2027, arrastrando a los candidatos locales en un contexto de debilitamiento de la marca socialista.
En este escenario, Gandia se ha convertido en uno de los ejemplos más reveladores del nerviosismo interno. Su alcalde, José Manuel Prieto, fue el primero en verbalizar públicamente la inquietud, al publicar —y borrar poco después— un mensaje en redes sociales en el que cuestionaba la estrategia nacional del partido tras el resultado extremeño.
El caso Prieto: una advertencia desde Gandia
El comentario del alcalde de Gandia, según fuentes socialistas, apuntaba directamente a la estrategia de confrontación total con el PP, que en Extremadura ha acabado empujando acuerdos con Vox y ha dejado al PSOE sin margen político para cuestionarlos. Prieto, respaldado por veteranos dirigentes del socialismo valenciano en su entorno, puso en cuestión una línea política que, aunque ha dado réditos a Sánchez en el pasado, empieza a mostrar síntomas de agotamiento.

La rápida retirada del mensaje se interpreta dentro del partido como una muestra del férreo control de Ferraz, pero también como la confirmación de que el malestar existe y es profundo, especialmente entre alcaldes que gobiernan ciudades medianas y grandes.
Miedo a pagar el desgaste nacional
Más allá de Gandia, otros primeros ediles del PSPV reconocen en privado su preocupación por el rechazo creciente a la figura de Sánchez, que podría trasladarse directamente a las urnas municipales. El recuerdo de 2011, cuando el desgaste del Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero arrastró a numerosos alcaldes socialistas, planea sobre el partido.
Por ello, muchos consideran “muy peligroso” que las generales se celebren al mismo tiempo que las municipales. Aunque una parte del electorado distingue entre convocatorias, los propios dirigentes socialistas asumen que la mayoría vota las mismas siglas, lo que podría convertir las elecciones locales en un plebiscito nacional sobre el presidente del Gobierno.
Mayorías absolutas también en riesgo
El temor no se limita a los municipios gobernados en coalición. Alcaldes con mayorías absolutas, como los de Xàtiva, Cullera, Mislata, Paterna o Burjassot, saben que la pérdida de uno o dos concejales puede suponer la caída del gobierno municipal, al no contar con posibles apoyos alternativos.
En el caso de Gandia, este escenario preocupa especialmente por el peso político de la ciudad en la Safor y por el hecho de que Prieto gobierna con una estructura que depende en gran medida de mantener la hegemonía socialista.
Distancia con Ferraz
Mientras tanto, la dirección del PSPV, alineada con Ferraz a través de figuras como Diana Morant, Pilar Bernabé o Rebeca Torró, evita cualquier reflexión crítica pública y atribuye el hundimiento extremeño a factores coyunturales, como el caso que afecta al hermano del presidente del Gobierno.
Sin embargo, entre los alcaldes crece la sensación de que la Comunitat Valenciana tiene un perfil sociológico distinto y que un batacazo similar podría tener consecuencias devastadoras a nivel local. Gandia, con el gesto —aunque efímero— de su alcalde, se ha convertido en el primer termómetro visible de una preocupación que recorre en silencio el municipalismo socialista valenciano.


